El Castillo de Kafka
     
 
 
Una página sobre Franz Kafka
 
 

El Castillo de Kafka

Sala I. Artículos, opiniones, visiones sobre el autor checo

Sala II. Kafka y Jorge Luis Borges

Sala III. Transcripción de fragmentos, cuentos, textos íntegros on-line...

Sala IV. Bibliografía de Kafka

Sala V. Cronología contada de Franz Kafka (Praga, 1883-Sanatorio de Kierling, cerca de Viena, 1924).

Sala VI. Familiares, amigos, compañeras..Kafka murió en 1924...¿Qué fue de todos ellos?.

Sala VII. Lecturas de Franz Kafka. Kafka influyó en muchos autores, pero...¿Quien influyó en él?

Sala VIII. Álbum de Fotos: Kafka, familia, amigos...

Sala IX. Enlaces sobre Kafka, su obra, su mundo

Praga Mágica. A. Ripellino

Milena Jessenská, un amor de Kafka / Un texto de Borges: Kafka y sus precursores

   

Érase un buitre que me picoteaba los pies. Ya me había destrozado los zapatos y los calcetines, y ahora ya me picoteaba los pies. Siempre daba un picotazo, volaba en círculos inquietos alrededor y luego continuaba su obra. Llego un señor, se quedó mirando un momento y me preguntó por qué aguantaba yo al buitre.

-Estoy desamparado -le dije-; llegó y comenzó a darme picotazos; yo trate de espantarlo y hasta pensé torcerle el pescuezo, pero estos animales son muy salvajes y queria írseme a la cara. Decidí sacrificar mis pies; ahora casi me los ha destrozado.

-No se deje sacrificar -dijo el señor-; basta un tiro y el buitre se terminó.

-¿Cree usted? -pregunté-, ¿quiere ayudarme en este trance?

-Con mucho gusto -dijo el señor-; sólo tengo ír a casa a buscar el revolver, ¿podrá usted aguantar media hora más?

-No lo sé -respondí, y por un momento quedé rigido de dolor; luego añadí-: por favor, inténtelo de todas maneras.

-Bien -respondío el señor-, voy a apurarme con mi revolver.

El buitre había escuchado con calma nuestro diálogo, mirándonos al señor y a mí. De repente me di cuenta que había entendido todo; voló un poco, retrocedió para darse el impulso necesario, y como un atleta que arroja la jabalina ensartó el pico en mi boca, hasta el fondo. Al irme de espaldas sentí como me liberaban; que en mi sangre, que llenaba todas las profundidades y que rebasaba todos los límites, el buitre, inexorablemente, se ahogaría.

"Soy un hombre cerrado, taciturno, poco sociable, descontento, sin que todo ello constituya una infelicidad para mí, ya que es solamente el reflejo de mi meta. De mi modo de vivir en casa se puede sacar alguna deducción. Vivo en familia con personas bonísimas y afectuosas, más extraño que un extraño. Con mi madre no he cambiado en estos últimos años más de veinte palabras de promedio al día; con mi padre, nada más que el saludo. Con mis hermanas casadas y mis cuñados no hablo en absoluto, sin que esto signifique que esté enojado con ellos. El motivo es sencillamente éste: no tengo absolutamente nada que decirles. Todo cuanto no es literatura me hastía y provoca mi odio, porque me molesta o es un obstáculo para mí, por lo menos en mi opinión".

Con el correr del tiempo, Sancho Panza, que por otra parte, jamás se vanaglorió de ello, consiguió mediante la composición de una gran cantidad de cuentos de caballeros andantes y de bandoleros, escritos durante los atardeceres y las noches, separar a tal punto de sí a su demonio, a quién luego llamó Don Quijote, que éste se lanzó inconteniblemente a las mas locas aventuras; sin embargo, y por falta de un objeto preestablecido, que justamente hubiera debido ser Sancho Panza, hombre libre, siguió de manera imperturbable, tal vez en razón de un cierto sentido del compromiso, a Don Quijote en sus andanzas, y obtuvo con ello un grande y útil solaz hasta su muerte.


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Copyright © Serafín G. León, 2001 Barcelona (España)
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Concluida y colgada el dia 3 de Marzo de 2001 (Rediseñada en enero de 2003)

Última actualización: 5 de Enero de 2003